El mundo está cambiando a un ritmo acelerado, y con él, también evolucionan las posibilidades laborales y de carrera. Los profesionales preparados para el mercado laboral del futuro tendrán más oportunidades de éxito, y una de las formas de prepararlos es, sin duda, educando su pensamiento y mentalidad emprendedora.
Aquellos con la capacidad de pensar de manera innovadora, de identificar oportunidades, generar ideas ingeniosas y factibles, pero también de llevarlas a la acción de manera viable y rentable, no solo pueden iniciar sus propios negocios, sino que son sumamente valorados en cualquier campo profesional. ¿Qué empresa no se beneficiaría de contar con talentos así?
Nunca es demasiado temprano para aprender y cultivar esta mentalidad. Madelin Martínez, coordinadora del Centro de Innovación para el Desarrollo Empresarial y Emprendimiento de Unibe (CIDE), explica que fomentar el emprendimiento a temprana edad contribuye a “impulsar a los jóvenes a generar soluciones ante situaciones distintas, a esforzarse y a desarrollar la capacidad de ser positivos y asumir riesgos”.
Asimismo, promueve la responsabilidad, desarrolla la capacidad de ser positivos y la autoconfianza, lo que a su vez los prepara mejor para asumir y afrontar riesgos. Desarrollar la mentalidad emprendedora también fomenta el autoconocimiento y la autoconfianza, pues descubren más sobre sí mismos, desarrollando una mayor comprensión de sus habilidades y fortalezas.
De acuerdo a la licenciada Miguelina Franco, directora de la escuela de Administración de Empresas de Unibe, el emprendimiento es uno de los pilares fundamentales de las economías, no solo en la República Dominicana, sino en el ámbito global. En el artículo “Mipymes, a la cabeza del desarrollo sostenible”, publicado por las Naciones Unidas en su página web, las mipymes representan el 90% de las empresas del mundo, entre el 60 y el 70% de los empleos y el 50% del PBI, y para el 2030 se necesitarán 600 millones de empleos para absorber la creciente fuerza laboral mundial.
“Esto hace que el desarrollo de las pymes sea una alta prioridad para muchos gobiernos”, afirma Franco.
Esta es una de las más importantes razones para apoyar la educación en emprendimiento, de forma tal que el nacimiento de nuevas empresas permita niveles óptimos de crecimiento económico, desarrollo y empleo.
Franco explica: “Es clave que las empresas ya establecidas, sin importar su tamaño o sector económico, posean una cultura innovadora y emprendedora, para lo cual se requieren políticas de diseño y desarrollo organizacional orientadas a estos temas, así como colaboradores entrenados y procesos diseñados con este fin”.
Para lograr este propósito es preciso el desarrollo de planes de formación, políticas y entornos orientados al emprendimiento innovador y sostenible a todos los niveles, desde la educación básica hasta la superior, desde el sector empresarial hasta el estado.
Educación emprendedora en las aulas
Desde el CIDE se trabaja la educación emprendedora para todos los estudiantes de Unibe, a través de actividades de sensibilización, como charlas, talleres y conversatorios. El centro cuenta con un programa de pre-incubación para apoyar y acompañar proyectos o ideas de negocio, hasta llevarlos a una etapa de prototipado validado.
“Todas estas actividades las realizamos con el fin de promover el espíritu emprendedor en los estudiantes, ayudarlos a pensar y actuar de una forma diferente desde la universidad”, explica Madelin Martínez.